Con la avalancha de correos electrónicos que se reciben a diario, y con la poca perspectiva que esto reduzca, es importante que quien envíe los correos ayude a quien los reciba en el proceso mismo de la respuesta. En algunos casos es imposible adivinar para qué le han enviado un mensaje a uno, lleno de otros cuatro o cinco "reenvíos".
martes, mayo 31, 2005
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